Prohibido jugar al balón/ Chana | GranadaiMedia
espacio ¿público?… espacio reglamentado, espacio perdido.
en los últimos años, tal vez décadas, estamos asistiendo a una paulatina pérdida del derecho al disfrute del espacio público. por un lado tenemos la guerra, perdida desde el principio, entre el peatón y el vehículo. por otro el desplazamiento de los usos productivos y de ocio hacia lugares acotados en beneficio de los usos comerciales, del más estricto y exclusivo ejercicio de consumo.
y por si tenía que parir la abuela, de unos años acá asistimos atónitos a la reglamentación abusiva y absurda de las normas de comportamiento en el espacio público. y no es sólo la administración quien regula, sino que cada vez son más las comunidades de vecinos que imponen sus normas en sus dominios, o incluso en el dominio público adyacente a ellas. sin darnos cuenta de que con ello tiramos piedras a nuestro propio tejado y, a la larga, somos nosotros mismos los perjudicados.
no voy a entrar aquí en lo dudosa que me parece la legalidad de estas actuaciones. me quedaré en una consideración fundamental: se empieza por prohibir jugar a la pelota, y esto abre un camino que acaba por convertir el espacio público en un mero lugar de paso, de interconexión entre espacios privados.
Hace unos años encontré, en una placeta de Sevilla, un cartel que rezaba ‘Se prohíbe a los niños jugar a la pelota’. Entonces no había móviles con cámara, ni redes sociales, ni tantas vías de expresión como hay hoy, pero recuerdo que me pareció tremendamente represiva la prohibición y lo comenté, asombrada, a mis compañeros.
Desde entonces hasta hoy, he vuelto a encontrar carteles similares en distintos espacios públicos o ‘comunitarios’, y confieso que siguen causándome la misma sensación. El último caso, en la Chana, en una placeta de la calle Santa Micaela. Cierto es que la pelota puede molestar a los vecinos, cierto es que los niños suelen dar la lata, ya lo decía Serrat, “niño, deja ya de joder con la pelota…” Pero lo siento en el alma, no sólo me parece coercitiva la prohibición, sino que creo firmemente que debería ser obligatorio que los niños jugaran a la pelota, por el amor de Dios…
[…]
por rocío s. nogueras en granadaimedia (noticia pinchando en el título)